Altísimo: antes de leer nada acerca de este salmo, queremos decírtelo a ti.

Oración del Salmo 91

El Salmo 91 es una oración de protección. Orarlo significa hacer propia su declaración inicial: Dios, y nadie más, es el refugio y la fortaleza de quien confía en él. El salmo pide amparo frente al peligro oculto, la peste y la violencia, y descansa en la respuesta de Dios en los versículos 14-16: rescate, presencia en la angustia, larga vida.

El salmo, por movimientos

Aquí está el texto completo, dividido en cuatro movimientos para orarlo sin prisa. Cada rúbrica te dice qué hacer al llegar a ella; el salmo hace el resto.

Primer movimiento · la declaración

Dila como tuya. En estas dos líneas decides dónde vas a pararte mientras pasa el peligro.

Salmo 91:1-2 · Nueva Versión Internacional El que habita al abrigo del Altísimo descansará a la sombra del Todopoderoso. Yo le digo al Señor: «Tú eres mi refugio, mi fortaleza, el Dios en quien confío».

Segundo movimiento · los peligros nombrados

El salmo nombra trampas, pestes y flechas; tú pon ahí tus miedos reales, con su nombre de hoy.

Salmo 91:3-8 · Nueva Versión Internacional Solo él puede librarte de las trampas del cazador y de mortíferas plagas, pues te cubrirá con sus plumas y bajo sus alas hallarás refugio. Su verdad será tu escudo y tu baluarte. No temerás el terror de la noche ni la flecha que vuela de día ni la plaga que acecha en las sombras ni la peste que destruye a mediodía. Podrán caer a tu lado mil y diez mil a tu derecha, pero a ti no te afectará. No tendrás más que abrir bien los ojos para ver a los impíos recibir su merecido.

Tercer movimiento · la morada

Pide quedarte: que tu casa, tu familia y tu camino queden hoy bajo ese mismo amparo.

Salmo 91:9-13 · Nueva Versión Internacional Ya que has puesto al Señor por tu refugio, al Altísimo por tu protección, ningún mal habrá de sobrevenirte, ningún desastre llegará a tu hogar. Porque él ordenará que sus ángeles te protejan en todos tus caminos. Con sus propias manos te sostendrán para que no tropieces con piedra alguna. Aplastarás al león y a la víbora; hollarás al cachorro de león y a la serpiente.

Cuarto movimiento · la respuesta de Dios

Guarda silencio: estos versículos los dice Dios. Recíbelos como dichos a ti.

Salmo 91:14-16 · Nueva Versión Internacional «Yo lo libraré, porque él me ama; lo protegeré, porque conoce mi nombre. Él me invocará y yo le responderé; estaré con él en momentos de angustia, lo libraré y lo llenaré de honores. Lo colmaré con muchos años de vida y le haré gozar de mi salvación ».

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De dónde viene este salmo

Quienquiera que haya escrito el Salmo 91 —Matthew Henry, el comentarista inglés de comienzos del siglo XVIII, consideraba a David su autor más probable—, el salmo se presenta como algo mejor que un decreto real. Henry advierte que su garantía no corre en nombre del rey David, ni bajo su gran sello; si David lo escribió, él mismo la necesitaba, quizá, transmite Henry, durante una peste ocurrida en su propio reinado. La estructura del salmo es un movimiento que va de la decisión a la promesa: se abre con la resolución del propio salmista de tomar a Dios por su guardián, resolución desde la cual, dice Henry, da dirección y aliento a los demás, y todo lo que sigue es la respuesta de Dios a esa elección. Por eso este salmo siempre se ha orado y cantado, no solo estudiado. La regla de Henry para su uso es práctica: al cantarlo debemos abrigarnos bajo la protección divina y, luego, consolarnos en ella — primero el refugio, después el consuelo.

Meditación sobre la entrada del salmo

Para meditar su significado servimos aquí la Reina-Valera 1960, la redacción que la mayoría lleva en la memoria.

El Salmo 91 no comienza con una promesa para cualquiera; comienza con un retrato.

Salmo 91:1 · Biblia Reina Valera 1960 El que habita al abrigo del Altísimo Morará bajo la sombra del Omnipotente.

Matthew Henry, el comentarista inglés cuya Exposición apareció a principios del siglo XVIII, describió a la persona de este retrato como alguien que por la fe escoge a Dios como su guardián — y que por eso hallará en él todo lo que necesita o puede desear. Habitar al abrigo del Altísimo, para Henry, es religión interior antes que actuación pública: esta persona ama estar a solas con Dios, para conversar con él en la soledad. La recompensa de esa vida escondida es sombra — Dios los resguarda y se interpone entre ellos y todo lo que pudiera dañarlos — y permanencia: él será su descanso y su refugio para siempre. Luego llega el gozne del salmo: una declaración personal.

Salmo 91:2 · Biblia Reina Valera 1960 Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en quien confiaré.

Henry escuchó en ella una elección deliberada: Lo escojo como tal, y confío en él. Recordó que los idólatras llamaban a sus ídolos Mahuzzim, su fortaleza más segura, y con eso se engañaban a sí mismos; el Dios vivo, en cambio, no es voluble ni falso, ni débil ni mortal, de modo que no hay peligro de quedar decepcionados en él. Henry cerró el pensamiento con una línea tomada de Pablo y pulida por el uso: Sabemos en quién hemos confiado.

Tres preguntas que llegan con este salmo

¿Cuántas veces debo repetirlo para que funcione?

No hay número. El Salmo 91 no es un conjuro cuyo poder se acumula con la repetición; es una declaración de confianza, y orarlo una vez con honestidad vale más que cien veces de manera mecánica. Repítelo cada vez que el miedo vuelva — ese es el ritmo que el salmo supone —, pero que cada repetición sea confianza renovada, no aritmética. Dios responde a la fe, no al conteo de palabras.

¿Quién escribió el Salmo 91?

El salmo no lleva título ni nombra autor. Una tradición antigua extendía a los salmos siguientes la atribución del Salmo 90 a Moisés; Matthew Henry lo descarta por razones bíblicas — eso no puede ser, porque del Salmo 95 se dice expresamente que fue escrito por David, y mucho después de Moisés — y se queda con David como autor más probable también aquí. Sea como sea, la autoridad del salmo nunca dependió de su escritor: sus promesas se emiten, como dice Henry, en nombre del Rey de reyes.

¿Qué promete Dios al final del salmo (versículos 14-16)?

En los versículos finales Dios habla en primera persona: liberación, protección, oración respondida, compañía en la angustia, honra, larga vida y salvación. Matthew Henry imagina la ternura detrás de esas promesas — como si Dios dijera a los ángeles: cuídenlos, porque son queridos para mí, y tengo por ellos un tierno cuidado. El salmo termina, en otras palabras, con la razón de todo lo anterior: esas personas son amadas.